Su nombre de pila es Proposición 19, pero todo el mundo la conoce como la Ley de la marihuana. Su proyecto ha sido tan manoseado como el número de personas que niegan haberla fumado. Y aunque el debate no es nuevo, tampoco lo es el referendo que buscaba su aprobación.
De hecho, en 1972 ya se había intentado pero en una proporción de 2 a 1 la votación no fue lo suficientemente amplia para aceptarla abiertamente en sociedad. Y es que con la marihuana ocurre lo mismo que con las amantes, todos las niegan pero más de uno las ha tenido.
Esta vez el referendo no pasó. Habrá que esperar para ver si la tercera es la vencida.
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miércoles, noviembre 3
miércoles, octubre 27
Serenata ausente
Una vez más México es noticia. Y aunque el debate hoy se centra sobre el papel que deberá jugar este país, por su ubicación geográfica, en caso de que se apruebe la comercialización y venta de la marihuana en California, Estados Unidos, prefiero concentrarme en voces como las de Vicente Fernández y Chavela Vargas, dos exponentes de la cultura mexicana que también dan de qué hablar.
La primera por cumplir 91 años y seguir logrando primeros lugares de ventas con su nueva producción !Por mi culpa!. Y el segundo, por volver al pasado con el lanzamiento de un DVD, recopilación de sus inicios musicales durante un concierto, !México en La México!. Ambos, a través de su música y de sus canciones, permiten que las buenas noticias de ese país, que no son pocas, sigan siendo noticia a pesar de la realidad.
Y a los dos, aunque ausentes, una canción de otro gran mexicano, el que más, José Alfredo Jiménez, porque si a México le va bonito, a todos nos va bonito.
“No le chille mijo, no sea bruto. En esta vida hay dos clases de mujeres: las muertas y las ingratas. Y más vale viva e ingrata que muerta y agradecida“
Consejo del abuelo de Vicente Fernández
viernes, octubre 22
!Se necesitan cojones!
La expresión no es un anuncio clasificado. Es el valor que tuvo Marisol Valles García, de tan solo 20 años, estudiante de criminología, en México.
En un municipio con tan sólo 3.400 habitantes, mil personas más que el número de asesinatos que actualmente han ocurrido en ciudad de Juaréz, cercano a Práxedis G, su lugar de trabajo, allí es la actual Jefe de policia con cerca de 19 agentes bajo su responsabilidad.
En un país donde las masacres están a la orden del día, son pocas las personas y los cargos que están excentos de ser victimas de los narcoterroristas que polulan con sus ametralladoras AK47 y que tienen especial atracción por la autoridad .
Sin embargo, ante la ausencia de aspirantes por el cargo que hoy ocupa, está mujer decidió ser la jefa de la autoridad ya que ningún hombre, "en el país de los meros machos", tuvo los "cojones" suficientes para "cambiar el miedo por seguridad", como afirmó en una entrevista.
Sin embargo, ante la ausencia de aspirantes por el cargo que hoy ocupa, está mujer decidió ser la jefa de la autoridad ya que ningún hombre, "en el país de los meros machos", tuvo los "cojones" suficientes para "cambiar el miedo por seguridad", como afirmó en una entrevista.
jueves, septiembre 23
!Todos somos México!
Con tres ¡VIVA MÉXICO! y visiblemente emocionado desde el balcón del Palacio Nacional, el Presidente de México Felipe Calderón replicaba con su mano derecha las campanas que dieron inicio a la conmemoración del bicentenario. Mientras tanto, con su mano izquierda, en el mismo acto, ahondaba de forma paralela el tricolor nacional. De esta forma, a manos llenas y con la voz firme, el presidente invitaba a los méxicanos para que se unieran a la celebración que hace 200 años les trajo el grito de libertad.
Sin embargo, ese espíritu de fiesta y el sentimiento patrio que invadíó durante varios días a los méxicanos, contrastaba con las noticias de varios asesinatos, principalmente en ciudad de Juaréz, donde los narcotráficantes, por mucho espíritu de unidad que se respirara en el ambiente, insistían con romper la tranquilidad de sus habitantes.
Uno de los hechos más recientes de violencia se vivió con el asesinato de un periodista del periódico de esa ciudad, a tal punto de que el medio de comunicación donde trabajaba, el día de su sepelio, publicó un editorial preguntándole a los asesinos qué podían y qué no podían seguir escribiendo para que no los siguieran matando.
Más allá de la polémica sobre la libertad de prensa que esta petición pueda despertar, el caso de México, disgustele a quien le disguste, en Colombia nos recuerda a una de las épocas más sangrientas vividas como consecuencia del cártel de la ciudad de Cali y Medellin. La dimensión de la violencia sobrepasaba cualquier venganza o saldo pendiente por cobrar de los sicarios. Acá todos eran potenciales objetivos. No había lugares sagrados ni personas excentas de ser víctimas de un atentado. Y desde luego, los periodistas tampoco fueron la excepción.
Sorprende que ante la inclemencia y la combinación de todas las formas de lucha que hoy están protagonizando los narcotraficantes mexicanos, se desvíe la atención sobre la comparación que realizó Hillary Clinton, actual Secretaria de Estado de los Estados Unidos, durante un Consejo de Relaciones Exteriores en Washington, al afirmar que la violencia de México era comparable con la vivida en Colombia hace 20 años.
Y soprende porque ante la deshumanización de una guerra que por sus características no es propiamente una guerra, y de un conflicto que desde luego no es exclusivo de Colombia, ni exclusivo de México y cuyas profundas raíces y orígenes están directamente relacionados con la producción, venta, consumo y comercialización de la droga, son muy pocos los países que, por acción u omisión, pueden afirmar que lo que está sucediendo en México es excluyente del resto del mundo.
Finalmente, si bien es cierto que por el cumplimiento de las leyes internacionales y por respeto a la soberanía de los países, la violencia que se está viviendo en México es competencia del fuero interno de ese país, cualquier persona que haya sido víctima de la violencia, de los daños colaterales de quienes cometen actos de terror, de quienes ejercen la fuerza indiscriminadamente e incluso hayan vivido en carne propia la perdida de un ser querido como consecuencia de los tentaculos del narcotráfico, no pueden dejar de sentir y de pensar, que en el fondo todos somos México.
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