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sábado, diciembre 11

miércoles, octubre 20

El arte de pedalear



En teoría un corazón en reposo puede latir aproximadamente 76 veces por minuto, pero si se es deportista o se practica algún tipo de ejercicio, este ritmo puede aumentar e incluso triplicar los latidos del corazón. De ahí que el arte del pedaleo, además de aumentar considerablemente el ritmo cardiaco, tenga su ciencia.

Podría escribir todo un tratado sobre las capacidades físicas del hombre y de la mujer, sus niveles de resistencia, el potencial de lograr todo lo que se proponen, el mérito de no claudicar ante la adversidad, la constancia y la perseverancia como valor de quién conoce que el placer de lograr el objetivo que se ha trazado no está en la meta sino en el proceso, etc, etc... Pero lo cierto es que el éxito del arte de pedalear, ya sea en el deporte o en asuntos del corazón, radica en saber cuándo parar.

Ahí, cuando sienta que el inevitable momento ha llegado, habrá cruzado la línea de meta. Y, seguramente, al mejor estilo de Lucho Herrera, todavía sangrando y adolorido, pueda ponerse en pie una vez más y portar con orgullo la camiseta que lo identificará como el valiente campeón del Gran Premio de Montaña.

domingo, octubre 10

El espejo en que se mira*


"Vamos a hablar con las tripas sobre la mesa".  Es decir, vamos a hablar de lo que verdaderamente sentimos. Ya sea en la amistad o en el amor, vamos a hablar con la verdad.

Y la frase viene a cuento porque los periodistas tenemos la obligación, si respetamos a quien nos lee, de usar un lenguaje neutral, casi aséptico, de corazón abierto en un quirófano donde no hay cabida para las emociones. Claro, en el mundo de la ciencia ficción todo es posible.

En cambio, existe otra profesión en este universo de los puntos, comas y letras, donde quién habla en primera persona crea un mundo en el que todos cabemos. Donde un político, una abogada, un ingeniero, una politologa, un periodista y hasta un piloto de avión, se miran juntos en el espejo como si fueran uno solo.

Ese es el mundo que crea cada vez que canta y escribe Santiago Cruz. Él todavía piensa que su música le pertenece, que cada vez que tiene entre sus manos una guitarra, como quien toma por la cintura a una mujer, y tararea una canción como quien susurra un secreto al oído, es a su amor y desamor a quién le canta. A su herida, que aún abierta, no sana.

Tal vez crea sinceramente que su desbordante talento pueda ser notariado cual bien inmueble de propiedad privada. Y que el tono de sus canciones, son la marca registrada de quién se sabe el protagonista de la historia...

Y así, afinando los acordes de sus sentimientos se deja ir... , “con las tripas sobre la mesa“, sin presentir que ya no es de él, sino de muchos otros, la voz que lo consuela.




CUANDO REGRESES
No sé qué va a pasar cuando regreses
cuando te vuelva a ver
no se si sentiremos aun lo mismo
con sus variantes incertidumbres el tiempo paso
solo espero que tu como yo

Todavia te mueras por estar conmigo
y te falte el aire cuando yo te mire
todavia te rias de mis tonterias
y que aun me sientas parte de tu vida

Todavia me muera por estar contigo
y que aun recuerde todos tus caminos
todavia me pierda entre tus fantasias
y que aun te sienta parte de mi vida

Solo espero que tu como yo sigamos
enamorados
enamorados

No se que va a pasar cuando regreses
y vuelva a estar frente a ti
si ves que nuestro caso esta perdido
no habra culpables no evites mirarme
el tiempo paso
solo espero que tu como yo

Todavia te mueras por estar conmigo
y te falte el aire cuando yo te mire
todavia te rias de mis tonterias
y que aun me sientas parte de tu vida
todavia me muera por estar contigo
y que aun recuerde todos tus caminos
todavia me pierda entre tus fantasias
y que aun te sienta parte de mi vida
solo espero que tu como yo sigamos
enamorados, enamorados (bis)

No se que va a pasar cuando regreses...

* A los integrantes de una noche, en un "Cruce de caminos"