sábado, septiembre 4

La importancia de ser un buen dos*

Erróneamente se ha creído que ser siempre el número uno es ser siempre el mejor. No coincido con esta afirmación. Y no lo creo porque la historia así lo ha comprobado, ya sea en la literatura o en la política o en cualquier otra disciplina, las alianzas entre dos personas o más, con un objetivo común, por encima de los egos, pueden llegar hacer muy exitosas sin que en efecto el orden de los factores altere el producto.

Para la muestra, la historia está llena de ejemplos: en el fútbol principalmente, el gol en el arco contrario sin excepción es antecedido por el pase de un jugador que supo pasar el balón a tiempo, en la literatura, qué hubiera sido del Quijote de la Mancha sin la narración de Sancho, o de la presidencia de Bill Clinton sin el apoyo oportuno de su esposa Hillary, de Cristobal Colón sin el apoyo de la Reina, incluso de Perón sin Evita. Todos y cada uno de ellos entendieron su rol en la historia y la importancia de ser un buen dos para poder ser el número uno. O sin ir tan lejos en la reciente historia política de Colombia, ¿qué hubiera sido del ex presidente Ernesto Samper sin su fiel escudero y Ministro del Interior Horacio Serpa?
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En la actual coyuntura de nuestros países, sumada a la “encrucijada del alma“ del presidente Uribe, nos hemos presentado un grupo de candidatos dignos de hacer parte de este ramillete presidencial, y en verdad lo somos... Somos tan “dignos“ que -para decirlo en términos precolombinos-, tenemos pretensiones de mucho cacique y poco indio. Se nos olvida que a veces en la vida para llegar a ser el número uno, es necesario primero ser un buen dos. Y es que a tan solo cinco meses de votarse las próximas elecciones presidenciales en Colombia, es tal la incertidumbre por un posible tercer mandato del presidente Uribe, que en el afán de sucederlo alcanzamos a tener en la linea de partida por la presidencia a 21 candidatos. Hoy, por fortuna, el número se ha reducido considerablemente, pero sigue siendo alto.

La aspiración por ser el número uno nos está convirtiendo en líderes de cartón electoral, preferimos cabalgar solos en la carrera por la presidencia que antes unirnos, hacer alianzas y presentarle al país un inmejorable equipo de gobierno porque no soportamos la idea de que otro lidere la consecución de la meta, aunque tengamos un fin común. Preferimos perderlo todo antes que ser un buen dos.

Lincoln decía que casi todas las personas podían o pueden soportar la adversidad, pero que sí realmente queríamos medir la verdadera grandeza de los hombres, les diéramos poder. Yo creo que no hace falta esperar a llegar al poder para demostrar la grandeza que nos une y de la cual estamos hechos, la grandeza de nuestros intereses para aspirar como candidatos a la presidencia y liderar por encima de nuestro propio ego los destinos de nuestros países. Sabemos bien que las carencias de uno pueden ser las fortalezas de otro y viceversa.

Ya no es uno sino dos retos los que enfrentamos en los meses venideros: El primero, llegar a la presidencia de la república. Y el segundo, asumir nuestro papel en la historia de Colombia y entender que para hacer gol, alguien tiene primero que hacer el pase.

Yo me despido de mi candidatura, más no de mi aspiración de llegar a la Presidencia .
Muchas gracias,

* Soy una candidata a la presidencia de Colombia que se despide de su candidatura en busca de una alianza estratégica para llegar a la presidencia.
**  Tarea para la clase de Discurso del Máster en Acción Política, Fortalecimiento Institucional y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho. Madrid, España. 2009- 2010

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